lunes, 3 de diciembre de 2012

DI • SÍ • SIEMPRE

El diciembre conocido se transforma en SÍ prometedor.
El invierno nos entierra, disfrazado de gripa, para citarnos puntuales con la profunda oscuridad del vacío.
Los antiguos nos narran historias en torno a un fuego supuesto y sentido. Si prestamos atención escuchamos su voz que nos susurra en sueños: "¡Abre los ojos!". El tiempo de la alerta llega con el frío. Las estrellas nos hablarán de tiempos remotos y olvidados. Nosotros podremos cocinar los ingredientes para alimentarnos en la primavera.
¿Será por eso que nos tratan de distraer tanto en estas fechas con fiestas, materialismos y familia?
La oscuridad del Norte se avecina para traernos nuevas, buenas nuevas. Aunque sólo serán buenas para el vacío, para el instante y para el mendigo. Los otros tendrán miedo.
El miedo es enemigo acérrimo del sí.
Di SÍ siempre y con tu SÍ lloverán las estrellas, se convertirán en copos de nieve, en sueños reveladores y en semillas de impaciencia de vida. Desde el Cielo hasta la Tierra donde al fin puedan germinar.
En primavera veremos los germinados de SÍ. Hasta entonces... la espera.

El invierno está plagado de ramas secas para avivar el fuego del sí, del siempre, del ahora. ¡Es ya!