sábado, 16 de noviembre de 2013

UN PEQUEÑO MILAGRO POR FAVOR...


Para ti, mi entrañable G.

Es un milagro que tú y yo un día nos hayamos conocido. Entre tanta gente, siendo esta Tierra tan grande para los seres pequeñitos como nosotros… Es, sin duda, un gran milagro haberte encontrado.
Es un buen milagro que además de conocernos nos hayamos caído bien; que después de caernos bien nos tomáramos cariño.
Es un milagro enorme, que nos tomáramos el suficiente cariño para vencer la distancia y el tiempo que se empeñan todos los días en separarnos.
Es un extraordinario milagro que ese cariño sincero se convirtiese en amor profundo, en un amor de presente, sin demandas y sin echarnos de menos.
Por todos estos milagros, yo hoy apuesto por los milagros.
Por el milagro de que todo saldrá bien. Que después de lo que atravieses, ese viaje de mar embravecido, que una vez que cruces el umbral de todo sobreviviente… cuando lo hagas y te encumbres como el guerrero bondadoso que eres, y calles a todos los médicos con la fuerza de tu sonrisa, entonces te veré en esa fiesta en la que festejaremos tu vida, la de tus hijas, la de tu eterna mujer amante y compañera, esa fiesta a la que me invitaste ayer.

Será un milagro que los dos estemos ahí, pero yo hoy apuesto por los milagros. Apuesta tú también. 
Por favor no te mueras.

Y cada día al abrir los ojos es un milagro. Y cada vez que seguimos apostando, unos por los otros, es un milagro. Es un milagro que con tanto descalabro, con tanto drama, aún sigamos sonriendo. Es un milagro que huyamos de la muerte aún sabiendo que cada día que pasa es un día menos que estamos aquí. Es un milagro la esperanza. Y es el milagro de la vida, cada día porque cada día es un pequeño gran milagro. 

Así que de aquí a esa próxima fiesta, cada vez que mire, que sienta, que piense, que descubra un pequeño secreto de por qué estar aquí, te lo mandaré con un suspiro de amor, para que tu alma se llene de razones, de sentido, de ganas por las que quedarte aquí con nosotros. Y quedarte bien, que aún nos faltan copas por tomarnos, que aún te falta conocer a esos yernos a los que atormentarás un poco de más, que aún nos falta a todos tomarnos lentamente el tiempo para envejecer juntos y volvernos aún más quisquillosos y radicales.

Así que haz el favor de irte a esa batalla sabiendo que sólo implicará ganar una medalla más para la colección privada de putos dramas.

Mientras yo danzaré con los dioses, me haré la coqueta para sonsacarles un pequeño milagro.