sábado, 5 de enero de 2013

ENVISIBLE

—Ya no eres invisible —dijo Dios mientras la contemplaba a ELLA—. Desde ahora te verán, y más importante aún: te verás.

ELLA escaló la longitud de su sombra y descubrió su reflejo en la superficie plana del cuenco-espejo.
Ya no era invisible, nunca más sería escondida su luz, silenciada su voz, disfrazado su andar y retenido su vientre, no. No, ya no era invisible.

—Ahora eres ENVISIBLE. En VISIBLE serás admirada, respetada y escuchada. Y otros se recrearán en ti —le dijo a continuación.
—Que así sea —dijo Dios, y así fue.

El diminuto pie de ELLA se adelantó y dio un paso. Uno siguió a otro y se con-sintió el caminar.
La suave aspereza de la piel-tierra acarició sus dedos, éstos se transformaron en filamentos de luz-algodón.
Los pasos despertaron a la Naturaleza. Dios contempló su caminar.

—Tu caminar se llamará VIDA — y así se llamó.

Las flores de sus labios se abrieron. Una fina luz plateada como humo ascendió y se convirtió en voz. La voz llamó y las estrellas descendieron, mezclándose con el humo de su voz. El mundo comenzó a girar.

—A esta danza del comienzo llamaré CANTO. —Y desde entonces así la llamó Dios.

ELLA se miró las manos. De sus palmas surgían flores a raudales. Las flores de la derecha crecieron en árboles al rozar la tierra. Las de la izquierda se transformaron en montañas y horadaron la faz de la tierra.

— Hoy he visto renacer el HACER — dijo Dios y así fue.

ELLA entonces se acuclilló. Su vientre abrazado por una suave bruma que surgía de su ombligo. Sopló la bruma que salía de su vientre y nació una cascada-río que en su explosión creó las nubes. Entonces llovió.

—Tu vientre ha engendrado las brumas del AGUA — y desde entonces el agua existió.

Entonces una pluma se deslizó por el aire y en su descenso rozó tímidamente sus pechos. ELLA se detuvo, y cerrando los ojos, suspiró. Todo se suspendió: el vuelo de las aves, la danza cósmica, el aullido del lobo, el tiempo y el pestañear del sol. El silencio se impuso. El silencio absoluto de la Nada.
Y de su suspiro azul la luna emergió.
El sol y la luna se miraron —descubriéndose— en el suspiro azul y en el silencio de la oscuridad y la quietud.

— Has sentido algo irremediable y tu sentir estará desde hoy en todo lo que existe — dijo Dios —. A tu suspiro lo llamaré AMOR.

ELLA pestañeó despertando del amor. Miró alrededor y se vio en cada cosa, en cada vida y en cada tiempo. ELLA era eternamente ENVISIBLE.