lunes, 21 de enero de 2013

GLORIA


Ayer se marchó ELLA. Se la llevó la sombra misteriosa de la muerte que agazapada se escondía tras su propia sombra.
En diciembre nos encontramos por causalidad, no podía entonces saber que ese encuentro sería el último.
ELLA estaba hermosa, esa mujer valiente y plena, que hoy deja un espacio en mi corazón que se está llenando hasta desbordarse de gratitud.
La gratitud gotea en mi alma desde el primer recuerdo: yo era una niña de 15 años, asustada y confundida en un país nuevo, recién estrenada en la pérdida y en el dolor; ELLA ya por entonces era una mujer de los pies a la cabeza. Debía tener unos 30 años más que yo y la vida ya le había dado para romper con los convencionalismos sociales de este México tan sumamente conservador y machista. Vivía como cualquier divorciada criando a sus dos hijos, y se ganaba la vida como profesora de Yoga. Su entrenamiento era de la vieja escuela, y ese fue el entrenamiento que me dio a mí y a tantas otras mujeres de mi familia incluida mi abuela.
Nuestro primer encuentro fue igual de causal que lo sería el último. ELLA vino a introducirme en un mundo nuevo, a abrirme un universo, y hoy gracias a ELLA no soy la estúpida niña frívola que parecía en aquél entonces destinada a ser.
Este blog existe gracias a ELLA. Mi camino espiritual es un camino gracias a ELLA. Y cada día cuando hago mis salutaciones al sol —cada día— pienso en ELLA. ELLA me enseñó a meditar, a visualizar, a poner en duda lo que la Iglesia insistía en imponerme. ELLA me enseñó a escuchar a mi cuerpo y a mi corazón. ELLA me mostró que éste encerraba una sabiduría propia que nos guiaba. ELLA me enseñó a sentir a Dios. ELLA me acompañó durante mi adolescencia y mi juventud, y me cuidó… siempre.
Así que hoy, sorprendida inevitablemente por su repentina muerte, mi corazón se está rebosando hasta el límite de gratitud, tanto, que las lágrimas tienen que desaguar tamaño agradecimiento.
Así que hoy te recuerdo y honro tu ejemplo. Una mujer valiente que superó un cáncer terrible que la debilitó pero no se la llevó, la muerte de su única hija, el abandono del hombre. Que sacó adelante a muchas mujeres como si fuéramos sus propias hijas, una amiga, una Maestra impecable, una mujer ejemplar.
Adiós Gloria, —para siempre mi miss, para siempre mi Maestra— ¡buen viaje! no sé adónde te marches ahora, pero sin duda debe ser a algo mejor porque lo mereces. Tu generosidad y tu valentía siguen vivas en mí y yo, como tu alumna, te honraré dando testimonio de tu paso por mi vida. Te lo prometo.
Gracias miss, gracias.


Ella Vicente Huidobro

Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás
El primer paso decía buenos días señor
El segundo paso decía buenos días señora
Y los otros decían cómo está la familia
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo

Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza

Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla

Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo bajo una paloma

Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas.