martes, 10 de septiembre de 2013

RITMO

Los ritmos cantan —con silencios inesperados— mientras la vida se rehace cada día.
El corazón hace una pausa, dos, tres... como tomando aliento para volver a amar.
La luna se esconde tímida, para asomar su rostro cuando la dábamos por perdida.
La sangre, como las olas, viene y va, danzando al ritmo de las mareas.

Y así los humores, los amores y los encuentros, marcados siempre por un ritmo de origen desconocido. Danzando bajo la pauta que dirige la batuta de un anónimo amante.

Los ritmos hacen fluir las palabras a borbotones como si de manantiales se tratara, pero también las hace esconderse bajo el manto del silencio, como las oscuras noches sin estrellas.

Bienvenida la palabra nueva, cosechada durante el fuego veraniego. Palabra que preparará el calor para el invierno. El ritmo que marca la salida de la soledad y la entrada en la desolación del alma enamorada de aquello que nunca, nunca alcanzará.